Ciclo

Ecos de la ciudad

Ecos de la ciudad reúne dos películas que parten de ejercicios ciudadanos y que encuentran en esa condición una potencia narrativa particular: la posibilidad de mirar la realidad sin grandes artificios, desde sus afectos, contradicciones, duelos, convicciones y formas de imaginar comunidad.

En estas obras, la ciudad no aparece únicamente como territorio físico, sino como un espacio vivo donde se cruzan las historias íntimas y los procesos colectivos. Por un lado, El abuelo llegó, de Herbey Eguiarte Alcalá, se acerca a un relato familiar atravesado por la pérdida, los vínculos rotos y la necesidad de aprender a vivir cuando las cosas no suceden como esperamos. La aparición de un abuelo que vuelve después de la muerte abre una puerta hacia el acompañamiento, la memoria y la reconciliación, pero también hacia las marcas que dejó la pandemia en las formas de filmar, producir y sostener una película.

Por otro lado, Soy un hombre de fe y convicciones, de Joaquín Guzmán Luna, propone una aproximación documental a una figura política que ha marcado profundamente la vida pública del país. A través de su trayectoria íntima y política, la película observa la relación entre fe, ideología, persistencia y liderazgo, al tiempo que abre preguntas sobre las motivaciones que sostienen una vocación pública y sobre la manera en que ciertas convicciones individuales pueden dialogar con imaginarios colectivos.