El Ciclo Comedia (dirigido a infancias) parte de una premisa clara: la risa también es una forma de conocimiento. A través del humor, la aventura y la imaginación, estas películas abren un espacio donde niñas y niños pueden explorar el mundo desde la curiosidad, el asombro y la empatía.
La comedia, lejos de ser un género menor, se convierte aquí en una herramienta narrativa que permite cuestionar el orden adulto, replantear las jerarquías y acompañar los procesos de crecimiento. Las películas seleccionadas —tres producciones mexicanas de ficción— dialogan con temas esenciales de la niñez: la amistad, el descubrimiento, la pertenencia y la afirmación de la singularidad.
En La fórmula del Dr. Fúnes (José Buil, 2013), la inversión de roles trastoca el universo adulto cuando un científico descubre la fórmula de la juventud y termina convertido en niño. Desde esta premisa fantástica, la película propone una mirada lúdica sobre el poder, la autoridad y el deseo infantil de transformar el mundo. La risa funciona como detonador de una pregunta de fondo: ¿qué ocurre cuando la perspectiva infantil toma el control?
Tesoros (María Novaro, 2017) sitúa la aventura en la costa de Guerrero, donde la búsqueda de un supuesto tesoro pirata se entrelaza con el descubrimiento del territorio, la comunidad y el vínculo con la naturaleza. La película celebra la imaginación como motor colectivo y sugiere que el verdadero tesoro no es el oro escondido, sino la amistad y el sentido de pertenencia.
Por su parte, El Jeremías (Anwar “Pato” Safa, 2015) aborda, con humor y sensibilidad, la experiencia de un niño prodigio que enfrenta el peso de su propia excepcionalidad. La película reflexiona sobre la diferencia, la presión social y el derecho a construir la felicidad desde la autenticidad, invitando a mirar la inteligencia y la sensibilidad como dimensiones que requieren acompañamiento y comprensión.
En conjunto, este ciclo propone una experiencia cinematográfica donde la comedia se despliega como territorio de libertad creativa y formación emocional. Son historias que reconocen la complejidad de las infancias y celebran su capacidad de imaginar otros mundos posibles, recordándonos que crecer también puede ser un acto de juego, complicidad y alegría compartida.