Hay momentos del año en los que el tiempo parece comportarse de otra manera. Las rutinas se interrumpen, las ciudades cambian de ritmo y aquello que durante meses permaneció en segundo plano parece reclamar nuestra atención. Los afectos, las ausencias, los deseos y las preguntas sobre lo que viene después se vuelven un poco más difíciles de ignorar.
Cuando cambia la luz reúne cinco películas que se acercan a ese tiempo suspendido desde lugares muy distintos. Algunas encuentran refugio en la compañía y otras en la imaginación; algunas celebran la posibilidad del encuentro y otras convierten estas fechas en escenario para el caos, la irreverencia o incluso el fin del mundo.
En Los que se quedan, permanecer cuando los demás se han ido abre la posibilidad de formar vínculos inesperados entre personajes acostumbrados a cargar sus pérdidas en soledad. Realmente amor observa una multitud de relaciones que se cruzan, comienzan, terminan o se transforman mientras la ciudad se prepara para una celebración compartida. En el extremo opuesto, El día de la bestia toma uno de los imaginarios más reconocibles de estas fechas y lo subvierte hasta convertirlo en una delirante carrera contra el apocalipsis.
El expreso polar regresa a la infancia y a ese instante frágil en el que creer todavía puede transformar por completo la manera de mirar el mundo. Esa capacidad para descubrir lo extraordinario en aquello que nos rodea también atraviesa Amélie y los secretos de la lluvia, donde los primeros años de vida se convierten en un territorio inmenso de sensaciones, descubrimientos y preguntas.
Entre la comedia, el terror, la animación, el romance y el drama, estas películas se alejan de una única forma de representar estas fechas. En ellas caben la euforia y la melancolía, quienes están rodeados de personas y quienes se han quedado solos, las tradiciones que repetimos y las nuevas historias que aparecen cuando algo rompe con lo esperado.
Quizá por eso volvemos una y otra vez al cine en esta época, para permitirnos imaginar aunque sea durante unas horas y frente a una pantalla, que cualquier cosa está a punto de suceder.
– Equipo de Programación y Exhibición de PROCINECDMX