Hay películas que permanecen en la memoria por una imagen, una actuación o una escena. Otras regresan primero como un sonido. Una melodía, una textura, un ritmo o una atmósfera pueden ser suficientes para devolvernos a una historia entera.
La gran banda sonora del cine mexicano, ciclo realizado en colaboración con la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), reúne cuatro películas cuyas composiciones musicales fueron nominadas o reconocidas con el Premio Ariel. La selección propone acercarse al cine mexicano desde la escucha y poner atención en un oficio que transforma profundamente la manera en que percibimos una película.
En Cuento de hadas para dormir cocodrilos, Asfixia, Los lobos y Cosas imposibles, la música construye algo más que un acompañamiento. A través del trabajo de Lucía Álvarez; Yolihuani Curiel, Sofía Orozco y Fernando Arias; Kenji Kishi; y Andrés Sánchez Maher y Gus Reyes, respectivamente, cada partitura encuentra una forma particular de relacionarse con las imágenes, los personajes y sus emociones.
Estas películas atraviesan territorios muy distintos: la memoria familiar y la historia de un país, el encierro y la búsqueda de libertad, la migración y la infancia, la amistad y la posibilidad de imaginar una vida diferente. En cada una de ellas, la música ayuda a dar forma a aquello que no siempre puede expresarse con palabras. Puede abrir un espacio íntimo, alterar el ritmo de una escena, acompañar una ausencia o transformar la manera en que recordamos un momento.
Escuchar el cine implica reconocer que una película también se construye desde aquello que ocurre fuera de la imagen. Este ciclo propone volver a cuatro historias del cine mexicano prestando atención a ese territorio sonoro y al trabajo de quienes, desde la composición, encuentran otra manera de narrar.
Tal vez una película termina cuando se encienden las luces de la sala. Su música, a veces, tarda mucho más en irse.
– Equipo de Programación y Exhibición de PROCINECDMX